Algunas plantas embotelladoras tienen un balnerario junto a sus instalaciones. Otras lo tuvieron en el pasado. Otras estuvieron cerca de contar con uno, o nunca lo han tenido. Algunas empresas, sin embargo, han mantenido abiertas al público las emblemáticas fuentes, varias de las cuales han dado nombre a aguas de gran prestigio. Aguas mineromedicinales, de fuentes de salud. Fuentes picantes, fuentes sulfurosas y fuentes de aguas calientes de dispersan por un territorio montañoso y volcánico, atravesado por antiguos recorridos donde el agua, tras filtrarse, brota pura.

Una de las aguas que más le gustaban a Salvador Dalí se obtiene de un manantial del cabo de Creus, y tiene una composición química constante desde 1904, cuando nació la empresa Aigües Minerals de Vilajuïga. Si bien el agua de Vilajuïga mana con gas carbónico natural, esta agua ha sido reforzada con más gas carbónico. El resultado es una mezcla muy equilibrada del gas natural y el añadido, siempre de burbuja fina.
Sociedad: Aigües Minerals de Vilajuïga, S.A

Situada en la ladera del valle de Aro del macizo de Les Gavarres, y comercializada a partir de 1823, Aigua de Salenys es uno de los manantiales mineromedicinales más antiguos de la península Ibérica. Brota de un pozo de sesenta metros de profundidad, fresca y con una alta cantidad de dióxido de carbono. El CO2 y el agua se filtran por separado y durante el proceso de producción, y hasta que llegan a la botella, mantienen los mismos niveles de gas carbónico que en la fuente.
Sociedad: Aigua de Salenys, SL

El agua de Sant Aniol se extrae de un manantial formado hace más de 40.000 años, que emerge desde una profundidad de más de 100 metros, hasta unas instalaciones situadas en un paraje de lava sedimentada y roca volcánica en el Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa. La pureza y baja mineralización otorgan a esta agua un sabor neutro que la hace muy apta para la cocina y para la preparación de cafés e infusiones.
Sociedad: Aigua de Sant Aniol